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La Arquitectura en La Alpujarra

Introducción    Urbanismo      Casas 

Introducción

    La arquitectura alpujarreña es quizás uno de los elementos culturales más identificativos y originales de esta comarca, que suponen junto con las fuentes, miradores, calles, plazas, y el mismo medio en el que se enclavan, un paisaje de inigualables características. Es más acertado denominarlo como el paisaje.

    Existen importantes diferencias tanto en el urbanismo como en las tipologías constructivas entre los núcleos de población que son centros subcomarcales como Laujar, Ugíjar, Cádiar, Órgiva, Alhama, y el resto de los pueblos. Los primeros, poseen calles y casas más amplias, edificios modernos de varias plantas, y aunque tienen algunos barrios que conservan la arquitectura y disposición de las casas típicas alpujarreñas, la mayoría son de tejado a dos aguas,  ... Del urbanismo y arquitectura de estos pueblos no vamos a hablar, ya que es similar a la de cualquier otro lugar.

    Parece ser que el origen la arquitectura alpujarreña se encuentra en las tribus beréberes que poblaron estas tierras. De hecho existen casas similares en el Rif y otros lugares del Mediterráneo.

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El Urbanismo Alpujarreño

    Por regla general, los pueblos se adaptan a la geografía física, y como La Alpujarra es una comarca esencialmente montañosa, se disponen de forma escalonada  y orientados al sur o a espacios abiertos, con la finalidad de aprovechar la bonanza climática del Mediterráneo.

    Hoy día la práctica totalidad de los pueblos están encalados, aunque en otras épocas por motivos defensivos se camuflaban perfectamente con el paisaje al utilizar los mismos materiales en la construcción que los que se encontraban en los alrededores. 

 

EL GOLCO

    Los pueblos alpujarreños se suelen dividir en barrios de muy diferente tamaño. Estos barrios dependen de un núcleo más importante en el que se pueden encontrar los servicios municipales, el juzgado de paz, correos, ... Con frecuencia, la separación no suele ser sólo física sino también social, teniendo algunos nombre propio, gentilicio e incluso "enemistades seculares" con el núcleo vecino. 

FUENTE DE JORAIRATAR

    Cada barrio suele tener su plaza respectiva en la que se encuentra con frecuencia una fuente y algún bar, iglesia o ermita, panadería o tienda. La disposición de los grupos de casas es normalmente en un plano paralelo al terreno y con la misma altura: de esta forma se consigue que el "frío pase de largo".

   Las calles tienen un trazado sinuoso y hasta cierto punto caótico y anárquico. Esta disposición, aparte de su adaptación al terreno, tiene una ventaja defensiva clara (los invasores se pueden "perder" por las calles, mientras desde lo alto de los terraos los alpujarreños les arrojan lo que tienen a mano). El terrao es la cubierta de la casa alpujarreña, siendo a veces un espacio que comparten varias casas: la propiedad no es siempre vertical, sino horizontal. Otra característica que define el urbanismo alpujarreño son los tinaos: suelen ser voladizos que a veces cubren la entrada e incluso parte de la calle.

 EL TINAO

 Aunque los tinaos sean una forma de apropiación privada de una vía pública, tienen su funcionalidad estratégica: dejar parte de la calle cubierta para protegerse de la inclemencias del tiempo y que en el caso de nevadas copiosas hacen que se descongele antes; defensivamente servían para comunicar un grupo de terraos con otros y pasar a otra zona del barrio sin pisar la calle.

LAVADERO DE LA CAMELLONA

    Hoy día, la mayor parte de las calles están alquitranadas o encementadas, aunque en algunos casos se conservan calles empedradas (con frecuencia las que tenían más pendiente o en el sentido de la ladera) y de tierra (las perpendiculares a la ladera y más llanas), algunas incluso con acequias por medio de la calle. Aún quedan también, bastantes lavaderos en fuentes y acequias.

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Las Casas Alpujarreñas

    La casa típica alpujarreña, igual que los pueblos, están especialmente adaptadas a las laderas y a las condiciones climáticas. Los materiales utilizados en las construcciones han sido la piedra, madera de castaño, nogal  y álamo, cañas, yeso, lajas de pizarra, y launa (una arcilla grisácea impermeable que cubre los terraos),... El uso de estos materiales está condicionado por razones evidentes: aprovechamiento de los recursos disponibles (si tienes en las cercanías  piedras gratis, no tiene sentido comprar ladrillos) y las dificultades para transportar los materiales. La obra se realizaba con mezcla de arena, cal y agua en distintas proporciones en lugar de la arena, cemento y agua actual.

CASA DE JÚBAR

    Los muros, de piedra y argamasa,  son de un grosor importante y su disposición, al igual que las calles, parece que no tienen  una disposición lógica. Aparte de los condicionantes del espacio disponible a construir, es muy importante tener en cuenta los posibles desplazamientos del terreno a consecuencia del tipo de suelo y la pendiente,

CASAS DE VÁLOR

  en consecuencia,las casas alpujarreñas se dividen en volúmenes casi independientes; de esta forma se consigue una construcción flexible, no sólo por los materiales utilizados, sino por la propia estructura que permite que algunas casas se puedan "deslizar" por la pendiente incluso varios centímetros al año. Sin embargo, las construcciones actuales de estructura de hormigón y cemento son edificios rígidos que no permiten desplazamientos de la base, ocasionando en algunas ocasiones que casas nuevas tengan grietas importantes difíciles de corregir.

    En cuanto a las cubiertas, los terraos, se basan en vigas de castaño o álamo apoyadas en los muros de carga, con lajas de pizarra encima (o cañizo, dependiendo de su disponibilidad), una mezcla de barro llamado "malhecho", y la launa. El borde del terrao se cubre con lajas grandes de pizarra llamadas aleros, con piedras grandes encima llamadas castigaderos.

   Las chimeneas, aunque existan otras formas, son trococónicas rematadas con un "sombrero" formado por una laja y una piedra castigadera (para que no se lo lleve el viento). Para que el peso de la chimenea no fuera excesivo y para aprovechar los restos de la obra, se podían levantar a base de "yesones". CHIMENEAS DE CAPILEIRA 

    La disposición de las habitaciones, se parece a casi todas las viviendas de montaña. Así, en la planta inferior (a veces semisótano) se sitúan las cuadras de los animales (burra/o, cerdos, gallinas, ...), encima, la vivienda propiamente dicha y en la superior, el pajar y/o secadero-almacén de productos agrícolas. De esta forma, se consigue un aislamiento respecto del exterior de la humedad del suelo, del frío de la planta superior, mientras que los gruesos muros lo hacen por los lados de la casa.

    Como conclusión se puede afirmar que las casas típicas alpujarreñas, por su orientación, distribución, estructura y materiales son viviendas absolutamente bioclimáticas, perfectamente adaptadas a las duras condiciones meteorológicas y geográficas.

   Las ventajas arquitectónicas y de habitabilidad expresadas no las han valorado ni los nuevos promotores ni albañiles y constructores, intentando en la mayor parte de las ocasiones, "saltarse a la torera" los principios básicos de una arquitectura y urbanismo cuya eficacia se contrasta con el paso de los siglos (a excepción de técnicos como Jose Alberto López Tovar). Este comportamiento, junto al desprecio por parte de muchos alpujarreños y administraciones locales que piensan que las casas típicas son el espejo de la economía de subsistencia y de las carencias sufridas en otras épocas, y que el desarrollo y prosperidad es tener un gran "chalet" con múltiples habitaciones que nunca van a utilizar, piscina y una placa en la puerta que reza "Villa Alberto" emulando a "Falcon Crest"... están llevando a una destrucción a marchas forzadas del patrimonio inmobiliario alpujarreño y una acusada desfiguración del paisaje. Cabe por tanto un mayor impulso de la rehabilitación rigurosa de viviendas, con la finalidad de aprovechar el inmenso patrimonio disponible.

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