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711- 1570 El Islam 

    La mayor parte de la población hispano-romana acogió con los brazos abiertos a los salvadores que venían del Sur. Es absurdo imaginar una invasión militar, ya que se cuenta que fueron 17.000 hombres que desembarcaron con Tarik para dominar por la fuerza a varios millones de hispano-romanos (¿?); hay que inclinarse por tanto en una colonización por parte de algunos elementos de la cultura islámica. Poco a poco, la práctica totalidad de la Península se convirtió al Islam, permitiendo una rica mezcla cada vez más profunda de diversas étnias: árabes, beréberes, sirios, persas, turcos, hindúes, ... y del África negra, con el intercambio de culturas que esto suponía: nuevos cultivos, nuevas tecnologías de construcción y de regadíos, nuevos platos de cocina, nuevas filosofías, ... Sólo quedaron, al igual que en época romana, unas cuantas familias de sangre árabe, siendo las demás absorbidas paulatinamente por la población indígena. Cabe pensar por tanto, que fue la cultura andalusí la que colonizó e inundó todo el mundo musulmán, siendo el pueblo más avanzado y civilizado de toda la Edad Media Europea. En una comarca abrupta como La Alpujarra, esta introducción tardó algunos siglos, siendo su población mozárabe (cristianos en territorio musulmán) muy importante en tiempos del Califato.  En el año 913, el joven califa Abd al-Rahman III tuvo que cruzar Sierra Sulaira (Sierra Nevada) por el Puerto de la Ragua para sofocar a un grupo de rebeldes (musulmanes españoles=muladíes y cristianos afines a Ibn Hafsun) que luchaban por la independencia de La Comarca y se hicieron fuertes en el castillo de Juviles. 

   A partir del siglo XI, La Alpujarra vuelve a tener un cierto protagonismo, debido a la importancia comercial que adquirió el nuevo Puerto de Almería: una buena parte de su territorio se siembra de moreras,  compitiendo la seda alpujarreña con las mejores de Oriente. 

En el 1248, Granada se convierte en el último reino musulmán de la Península, regentado por la dinastía Nazarita siendo su máximo símbolo físico la Alhambra de Granada.

     La mezcla cultural dará una identidad propia a la Alpujarra, con una riqueza proverbial única. El momento más fecundo será en los siglos XIV-XV, con una formidable producción de sedas, productos de huerta, vino, frutos secos, esencias aromáticas, ... que salen hacia el interior o al mar, en muchos casos como pago de impuestos de los reyes nazaríes a los castellanos.