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206 a.d.C.-400 d.d.C.- Roma 

    Roma, ayudada por los pueblos íberos expulsa a los cartagineses, pero se apropia de la Península incumpliendo el compromiso de evacuar las tropas ("Roma no pagaba a traidores" a no ser que fueran romanos). Los íberos son derrotados por los invasores romanos en el año 178 a.d.C..

    En La Alpujarra, el legado romano no es muy extenso. Se traduce en la construcción de la Vía Hercúlea en honor a Hércules (construida cerca del mar en el camino que supuestamente recorrió este personaje hasta Gibraltar: posiblemente Hércules fue un héroe íbero asimilado por griegos y romanos como un semidios), algunas ruinas del poblado romano de Murgis y otras en el Campo de Dalías, en las cercanías de Órgiva y en Torvizcón; el Puente Romano de Mecina Bombarón y poco más. Desde el 199 a.d.C. se suceden las rebeliones por parte de los Íberos, siendo Colca el líder alpujarreño que luchó en la Sierra de la Contraviesa. 

   Con toda probabilidad,  una buena parte de la infraestructura de regadíos y sendas se cree que fueron construidas en ésta época, a iniciativa de los mismos pobladores indígenas alpujarreños. Los romanos tenían sus propias ciudades cerca de las principales vías de comunicación, y en las zonas menos abruptas y más productivas, mientras que el resto de los núcleos tenían unos estatutos diferentes: las ciudades indígenas estipendiarias pagaban un canon en especie o tributo, mantenían Derecho propio y acuñaban moneda. Sus habitantes, libres, poseían en propiedad la tierra.

PUENTE ROMANO DE MECINA BOMBARÓN

 Este tipo de ciudades eran generalmente las que después de una resistencia habían sido vencidas por Roma. Por su parte, las ciudades indígenas libres también tenían diferentes tratamientos: Las ciudades libres federadas, que fueron escasas, poseían gran autonomía y mantenían su organización y administración. Los habitantes estaban exentos de servir en el ejército, pero debían prestar auxilio a la metrópoli en caso de conflicto bélico. Las ciudades libres no federadas gozaban de la misma situación, pero no por pacto expreso, sino por concesión. Finalmente, estaban las ciudades inmunes, que se encontraban exentas de tributos. 

    Desde los primeros años del milenio, tiene lugar en el Sureste de la Península la cristianización llevada a cabo por el Varón Apostólico San Torcuato, que centró su labor evangelizadora en la comarca de Guadix (la romana Acci), fundandose posteriormente la primera diócesis del solar ibérico, mientras Tesifón lo hacía por la zona de Berja.